Autora:Carolina Felici
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martes, 27 de mayo de 2014

Operación huevo

Esta semana nos hemos propuesto introducir el huevo.

El domingo para cenar cociné un huevo duro y se lo ofrecí cortado en bastoncillos. 
Le gustó mucho, como todo lo que le hemos ofrecido hasta ahora.
Luego se acostó y al despertar al día siguiente le noté tórax y espalda llenos de ronchas rojas. La niña por lo demás estaba estupenda, por lo que no hice nada, solamente esperar. 
Las reacciones alérgicas de este tipo normalmente se presentan entre media y una hora del contacto con la sustancia, pero la niña estaba en pijama y no pudimos ver cuándo aparecieron las manchas.


El huevo es un alimento muy alergénico y nos planteamos la posibilidad que hubiese podido ser la causa del problema cutáneo. Hubiera sido raro porque era la primera vez que la niña entraba en contacto con este alimento, excepto cuando la he acariciado o besado mientras cocinaba una tortilla de patatas.

Además el sábado habíamos estado con un muchos niños pequeños y la urticaria también puede ser causada por agentes virales pegados por estos.

La única forma para salir de dudas, era ofrecerle el huevo otra vez. Primero hemos esperado que las manchas se le fueran por completo y hoy se lo hemos dado, esta vez en pañal y al medio día  para vigilar que no apareciese ninguna lesión. Y,efectivamente, así ha sido: su piel se ha quedado ¡blanquita como siempre! 

Es interesante que en algunos libros se plantee que son los niños quienes rechazan los alimentos a los que son alérgicos. Nuestra niña se ha comido el huevo con el mismo entusiasmo que la primera vez y efectivamente no ha habido reacción ninguna.
Yo no tengo la suficiente experiencia para decir que esto sea verdad y desde luego, ante la duda no haría la prueba. 
Pero, si es verdad, el BLW brinda otra ventaja: al darle alimentos enteros y poco mezclados, la niña puede reconocer fácilmente el alimento y no comerlo. 


lunes, 12 de mayo de 2014

¡Al restaurante!

El sábado ha sido la primera vez que se ha sentado en la trona de un restaurante. Se ha portado genial. Habíamos traído un plátano y se lo ha comido prácticamente entero;dado que estábamos fuera la hemos ayudado un poco más de lo habitual, sobre todo evitando que se le cayesen trozos al suelo. Cuando de la fruta no quedaba casi nada le hemos dado un trozo de pan y, ¡agarraos!, un poco de codillo al horno para chupetear.
Me ha sorprendido gratamente que fuera capaz de estar en la mesa comiendo mientras nosotros también disfrutábamos del almuerzo. 
Había un niño a lado nuestro,  mayor que la niña. Lo he visto con una patata frita y luego con una galleta en la mano. Probablemente antes en lugar que compartir la comida de sus padres había comido puré traído de casa en el tupper: ¿qué aburrido, no?
Me he preguntado si el hecho de que en forma de "comida divertida" se nos ofrezcan a menudo alimentos poco saludables como patatas fritas o dulces influya en que de mayores sigamos prefiriéndolos; ¿conocéis algún niño al que no le gusten patatas fritas? ¿Y alguna madre que las cocine en puré?
No digo que a mi hija no le vayan a gustar, sólo que divertirse comiendo manzana posiblemente tenga muchas más finalidades de lo que pensamos. 

lunes, 28 de abril de 2014

Una comida en compañia

El domingo hemos comido en el campo con unos amigos. Menú: paella de pollo, carne de ternera a la brasa y patatas fritas. Postre: fresas al natural. Almuerzo al aire libre, con compañía inmejorable. 
¿Y nuestra niña? ¡Ahí disfrutando de la comida como la que más! Hemos dudado un poco antes de darle  algo porqué todavía ensucia bastante; luego nos hemos mirado a los ojos y... de perdidos al río: la he cogido en mi regazo y le he ofrecido un trozo de ternera de mi mano. Ella lo ha cogido con la suya y se lo ha llevado a la boca. ¿El resultado?
Creo que nuestra niña ¡no tiene vocación de vegetariana! Le ha encantado: no ha sido capaz de romperlo en trozos pero lo ha mantenido mucho rato en la boca chupando el jugo. Y cuando ya no quedaba nada que chupar, ha ido a por otro. Le he ofrecido el arroz con el tenedor pero, no se si por el arroz o por el tenedor, no le ha hecho ninguna gracia. 
Ha acompañado la carne con un poco de pan y ha terminado el almuerzo con algún trocito de fresa, esta vez en brazos del padre. Había helado y pastas también pero, de momento, preferimos no ofrecerle dulces. 
Ha sido muy fácil y natural.
Antes de empezar todo esto me surgían muchas dudas y la niña las va disipando sistemáticamente cada vez que hace algo.

sábado, 26 de abril de 2014

La comodidad también es importante

Ayer estuvimos el día fuera. Dado que la niña todavía es bastante inmadura, decidimos no darle nada para que ella misma no tirara la comida al suelo o se ensuciara demasiado. La he mantenido con pecho y ha estado muy a gusto. A veces cuesta cambiar el chip pero, si vemos la introducción de los alimentos como un juego, no nos preocupa que un día no coma nada sólido. Muchas veces seguro que será ella la que rechace los alimentos; ya comerá en otro momento: ella marca su ritmo. Además, NO HAY PRISA NINGUNA, no tengo que ir por ahí con "el tarro de la fruta de las cinco de la tarde". Y esto para mí, hace aún más amena la maternidad; me siento más libre, al vivir se una forma más sencilla.
Buen fin de semana y hasta el lunes.